1-07-2009,
Editorial,
José Antonio Pastor,
El pasado 1 de marzo los ciudadanos y ciudadanas de Euskadi votamos y abrimos la
posibilidad de que un nuevo estilo de gobierno llegase a Ajuria Enea y a los despachos
de Vitoria: El estilo de la normalidad.
El estilo de la normalidad no es aburrido, ni antiguo, ni de segundo orden. La normalidad
es la forma lógica de vida y de convivencia en una sociedad moderna y democrática.
Porque no es posible que una sociedad sana esté permanentemente cuestionando su
propia estructura política y social, haciendo ver que las bases mismas de su convivencia
están tan solo hilvanadas y prestas a romperse a la mínima. No puede sobre todo
porque, en el País Vasco, tal cosa no es cierta.
La sociedad vasca es plural, diversa, múltiple en sus manifestaciones culturales,
sentimentales y políticas pero es una sociedad que existe realmente, que se reconoce
a sí misma como un cuerpo político y que tiene derecho a exigir de sus gobernantes
que atiendan sus problemas. Ser consciente de ello y ponerse a la tarea es lo que
ha marcado la impronta del nuevo Gobierno del Lehendakari Patxi López.
Ese reconocimiento de la normalidad empezó con el primer acto de la agenda de Patxi
López; asistir al homenaje a Juan Manuel Piñuel, asesinado un año antes en Legutiano
y acompañar también a la familia de Inaxio Uria en Azpeitia. Fueron gestos importantes
como lo fue el apoyo expreso a las obras del AVE. Gestos que fueron seguidos por
decisiones tomadas, espero que con acierto, para paliar los problemas que tenemos,
mayores por cierto de los que se nos decía.
Así, se ha iniciado el dialogo social con empresarios y sindicatos, que en 10 años
nunca se había producido. Se ha duplicado el presupuesto para la rehabilitación
de viviendas. Se ha abierto una línea de avales a grandes proyectos industriales.
Se ha ampliado la ayuda del Gobierno de España para la compra de vehículos. Se ha
impulsado el pacto por la sostenibilidad EcoEuskadi 2020 y también se han incrementado
las Ayudas de Emergencia Social en este momento tan difícil…en definitiva: La normalidad.
En poco más de un mes, y con menos dinero que antes, el Gobierno se ha puesto a
trabajar. Porque a un gobernante se le puede reprochar que no sea capaz de resolver
los problemas que tiene la sociedad que le eligió pero lo que no se le puede perdonar
jamás es que desdeñe esos problemas para inventarse otros que esa sociedad no tiene.
José Antonio Pastor.
Secretario General de los Socialistas Vizcaínos.